. .

Accidentes marítimos

El barco de los locos

(El incendio del "Morro Castle")

Publicado en la Revista General de Marina de Diciembre de 2015

Luis Jar Torre




El crucero “Costa Concordia” saliendo de puerto de Palma de Mallorca

El "Morro Castle" listo para su botadura en el astillero Newport News S.B. & D.D. (Newport News, VA). Su coste aproximado fue de 4,35 millones de dólares de la época, equivalentes a unos 61,5 de 2015. (Edición propia de una foto de autor desconocido)

Cualquier asesor de seguridad podría informarnos que, ante un incendio en un hotel, procede evacuar el edificio y llamar a los bomberos, pero si la "calle" es el Océano Atlántico en una noche de temporal y los bomberos no están ni se les espera, el oficio de asesor se complica. Durante miles de años el fuego ha sido una de las peores pesadillas del hombre de mar, y la aparición de los buques de hierro no eliminó el problema: como decía un viejo y atónito capitán, cuando se incendia un compartimento aparentemente incombustible, parecen arder hasta los mamparos. Así, un buque de 2 pasaje en la mar no es más que un gigantesco hotel que, en caso de incendio, solo puede contar con sus propios recursos, y son legión los que han acabado pasto de las llamas.

Uno de los casos más mediáticos ocurrió en 1934 provocando la destrucción del "Morro Castle", un correo norteamericano que, según su capitán, era "safer …/… than crossing Times Square". La notoriedad del siniestro no obedeció únicamente a sus 137 víctimas mortales y su nacionalidad, sino a la absoluta ineficacia (que rozó el ridículo) de la tripulación y unas circunstancias dignas de la mejor película de intriga. Irónicamente, el propio capitán apareció muerto siete horas antes de estallar un incendio cuya causa nunca pudo determinarse y que la oficialidad consideró provocado. Con estos antecedentes era previsible un diluvio de teorías conspirativas, pero sorprende la sequía de las fuentes oficiales, que me obligó a lidiar con un puzle de datos heterogéneos. El premio fue redescubrir que el "Morro Castle" era un manicomio flotante, que la "película" anterior a su pérdida era más bien una tragicomedia, que la ineficacia de su tripulación tenía más ingredientes que la incompetencia y, sobre todo, la increíble mala suerte de su capitán accidental, un personaje trágico que demuestra lo desalmada que puede ser la mar cuando no corresponde los amores que se le profesan.



Leer artículo completo