. .

Accidentes marítimos

VODKA CON HIELO
La embarrancada del “Exxon Valdez”

Publicado en la Revista General de Marina de Noviembre de 2007
Luis Jar Torre

 

 

Hace algunos años, un capitán mercante norteamericano se quejaba en la “tele” de que, en sus propias palabras, él no era Darth Vader (el “malo” de la “Guerra de las Galaxias”), sino una persona corriente. El pobre hombre llevaba una década arrastrando lo que podríamos llamar serios problemas de imagen: sirva de muestra que en una carísima película (“Waterworld”, 1995, con Kevin Costner), media Humanidad había podido ver su foto presidiendo el cuartel general de un grupo de piratas. Por si fuera poco, en determinada escena el jefe de la banda ofrecía una botella de whisky en sacrificio al “Santo Joe” y, cuando las aguas se tragaban finalmente el ruinoso petrolero que constituía su base, resultaba claramente visible a popa el nombre “Exxon Valdez”, el mismo que el “Santo Joe” había mandado en la vida real. Cargado de razón, el Joe auténtico se lamentaba de que le habían convertido en el “santo patrón de los malvados”; como declararía en prensa: “...they get me as the anti-Christ”. Si hemos de ser sinceros, también había ciertas quejas contra él: a fin de cuentas, el petrolero que mandaba, tras comerse tontamente un bajo, había pringado a conciencia las inmaculadas riberas del Imperio. Tampoco ayudaba que, en el momento de embarrancar, el capitán tuviera retirado el carnét de conducir automóviles por haberlo hecho bebido, ni que en los cinco años anteriores hubiera sufrido otras dos retiradas y sendos arrestos por idéntico motivo. Como ahora había abandonado inoportunamente el puente habría sido inexacto acusarle de “conducir” beodo, pero todo el país se enteró de las copas ingeridas la tarde anterior y de que, según la analítica efectuada “in situ”, cuando su buque acabó en las piedras por sus arterias circulaba algo más volátil que la sangre. Con tales antecedentes, fue casi indiferente que los tribunales rechazaran la analítica por chapucera y que, aunque condenado a una pena menor por vertido negligente, el “viejo” resultara absuelto del cargo de “conducir” petroleros borracho.

La embarrancada del “Exxon Valdez” en Alaska y, sobre todo, el subsiguiente vertido de crudo en un área especialmente protegida fueron traumáticos para los norteamericanos. Abruma comprobar que, pasados dieciocho años, el “Google” ofrezca casi dos millones de enlaces para el “Exxon Valdez” y que, el suyo, haya resultado ser el accidente marítimo más investigado desde el “Titanic”. Como en todo accidente hubo más de una causa: de hecho, el National Transportation Safety Board (NTSB) identificó cinco diferentes de las que el hipotético estado y actuación del capitán sólo eran una pero, igual que Edward J. Smith pasó a la historia por su supuesto desdén hacia los icebergs, resultará inevitable que Joseph J. Hazelwood lo haga por las copas que se tomó la tarde anterior. No fue su único desliz (ni para mí el más grave), pero urgía encontrar un culpable y su alcoholismo era un pecado perfectamente conspicuo, comprensible e imperdonable para sus estupefactos e indignados compatriotas. Vistas las “facilidades” y como no podía ser de otra manera, acabó cocido en su propia “salsa”.

PETRÓLEO

Tiene su gracia que medio nombre de este petrolero proceda de un intríngulis de la “empresa” que edita esta “Revista”. El caso fue que en 1790 se dejó caer por lo que hoy es el Prince William Sound, en la costa S de Alaska, el TN Salvador Fidalgo al mando de un barquito e inmerso en la coyuntura estratégica de descubrir, tomar posesión, espantar moscones e investigar la extensión hacia el S de los rusos en lo que entonces era la costa N de nuestra Alta California...

El crucero “Costa Concordia” saliendo de puerto de Palma de Mallorca

Vista parcial (mitad W) de la terminal marítima de Alyeska en Valdez. El petrolero de la derecha ocupa el mismo atraque utilizado por el “Exxon Valdez” los días 22 y 23 de Marzo de 1989 (Foto de autor desconocido obtenida en Internet)

 

Leer artículo completo