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El dióxido de carbono que los peces
retiran del mar

 

Cuando un remolcador está trabajando acoderado a un buque con una línea de proa pasada

Una investigación ha contabilizado cuánto dióxido de carbono (CO2) los peces de aguas marinas profundas retiran y almacenan cada año de las aguas superficiales costeras del Reino Unido e Irlanda. Y la cifra no es nimia: nada menos que un millón de toneladas.

Este mecanismo natural de captura y almacenamiento de carbono evaluado localmente por un equipo de científicos dirigido desde la Universidad de Southampton en el Reino Unido, podría atrapar y retener el carbono equivalente a más de 12 millones de euros al año en bonos de carbono. Se ha venido asumiendo que las partículas con nutrientes que se hunden en el fondo del mar procedente de la superficie o de poca profundidad bajo ella, son la base del sustento de todos los peces de aguas marinas profundas. Estos habitantes del fondo oceánico nunca se acercan a la superficie, y el carbono en sus cuerpos permanece allá abajo, también tras su muerte. Sin embargo, ahora está claro que existe otra fuente de nutrientes para los moradores de las profundidades. En zonas no tan profundas del talud continental (el borde, más o menos inclinado y que da al mar, de una plataforma continental), existe un ecosistema abundante y diverso en el que una cantidad tremenda de animales hacen migraciones verticales diarias para alimentarse cerca de la superficie durante la noche. Los animales que realizan esta migración transportan así nutrientes desde la superficie hacia las profundidades.

El equipo de Clive Trueman, especialista de la Universidad de Southampton, se valió de nuevas técnicas analíticas para averiguar con suficiente nivel de detalle y fiabilidad las dietas que siguen los peces de mar profundo, revelando su papel en la transferencia de carbono hacia las profundidades oceánicas.

Los autores del estudio han encontrado que más de la mitad de todos los peces que viven en el fondo marino se alimentan de animales que viajan a la superficie. Por tanto, esos peces que viven en el fondo capturan y retienen carbono de un modo más amplio de lo creído.

(Madrid) 03/10/14