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Los puertos brasileros en carrera para adaptarse a los megabuques

 

Cuando un remolcador está trabajando acoderado a un buque con una línea de proa pasada

(FNM) La finalización de las obras de ampliación del Canal de Panamá, prevista para el año próximo, está provocando una carrera por la modernización y ampliación de las terminales de contenedores. Con la habilitación de las nuevas esclusas, las compañías de navegación tendrán a disposición una nueva generación de buques de gran porte para circular por la costa brasilera.

No todos los puertos, sin embargo, tendrán infraestructura adecuada para recibir a esas megaembarcaciones, con 366 metros de eslora y 51 metros de manga. Algunos incluso podrán permitir el atraque en sus muelles pero a costa de perder productividad. Una terminal que hoy recibe dos buques de 250 metros, por ejemplo, solamente tendrá espacio para una embarcación. Por eso, los propietarios de las terminales de contenedores ya tienen preparados proyectos para ampliar y reforzar los muelles, profundizar los sitios de atraque y adquirir equipos mayores, tales como grúas con brazos de hasta 52 metros de alcance.

Las empresas que tienen derecho a renovar los contratos de arrendamiento están incluyendo la adecuación de las terminales en los proyectos presentados ante el gobierno federal. Según la nueva ley de puertos, aprobada en 2013, las terminales que tienen cláusula de renovación de concesiones podrán pedirla anticipadamente a partir de la presentación de un proyecto de expansión.

A la fecha, hay cerca de 20 solicitudes de renovación anticipada de contratos en la Agencia Nacional de Transportes por Agua (Antaq). Siete ya fueron elevados para aprobación a la Secretaría de Puertos (SEP), que tiene el propósito de evaluar a todos estos antes de fin de año. Pero el órgano avisó que dicho cronograma es preliminar. Algunos procesos son más complejos que otros y podrían demandar más tiempo de análisis, advirtió la secretaría.

El presidente de la Asociación Brasilera de Terminales Portuarias (ABTP), Wilen Manteli, destaca que en total, son 40 los pedidos entre renovación anticipada y ampliación de área (sin renovación de contratos). Si se aprobaran todos, los planes representarán inversiones de R$ 7.000 millones en el sector, afirma el ejecutivo. "Pero el proceso es muy lento, muy burocrático."

Entre los pedidos bajo análisis en la SEP están los de la Terminal de Contenedores de Paranaguá (TCP) y de Tecon de Santos Brasil. Antonio Carlos Duarte Sepúlveda, director-presidente de la terminal santista, la mayor de Brasil, dijo que el programa presentado por la empresa prevé inversiones de R$ 1.100 millones durante cuatro o cinco años.

El plan incluye la compra de ocho nuevas grúas super post panamax de 52 metros, expansión de muelles y profundización de sitios de atraque para llevarlos a 17 metros. "Además de ello, queremos aumentar la capacidad del ramal ferroviario. Hoy, el transporte por rieles tiene una participación de apenas un 5% en la terminal. Es muy poco. El mundo trabaja con el 30%", afirmó.

Sepúlveda destaca que la inauguración del Canal de Panamá y la llegada de grandes buques representan un importante marco para el sector. Como el volumen de carga en contenedores está aumentando, incluso en el área de granos, la circulación de grandes embarcaciones significará una mejora en la productividad de las terminales (en Tecon de Santos, el índice medio está en 108 contenedores movidos por hora).

Además de adecuar la terminal para los grandes barcos, el plan de Santos Brasil apunta a hacer frente a las nuevos competidores, que le pisan los talones: Brasil Terminal Portuário (BTP) y Embraport, inauguradas en 2013, en Santos. BTP, que tiene como socios a la danesa Maersk y a la suiza MSC, superó en septiembre a Tecon en número de movimientos, aunque ésta se encuentra todavía por arriba en términos anuales. Además, BTP y Embraport ya nacieron adaptadas a los patrones de los grandes barcos.

Expansión

El Grupo Libra, que también siente los reflejos de la competencia con dos nuevas terminales, espera la autorización de la SEP para un proyecto de expansión de casi R$ 800 millones. En Santos, Libra Terminales tiene tres áreas, una de las cuales vence en septiembre del año que viene. Las otras, en 2018 y 2020.

En este caso, no obstante, el plan todavía depende de lograr un acuerdo sobre una antigua deuda de Libra con la Companhia Docas do Estado de São Paulo (Codesp), que administra el Puerto de Santos. "Creemos que antes de fines del primer trimestre tendremos una respuesta", sostiene el director de Libra, Roberto Teller.

En operaciones desde 2011, el Puerto Itapoá, en Santa Catarina, tiene una de las más nuevas terminales de contenedores del país, pero también ha pedido una expansión de área, que se encuentra en análisis en la Antaq. El director de la terminal, Marcio Guiot, afirma que la expectativa es iniciar en 2015 las obras que van a cuadruplicar la capacidad actual.

La expansión se dividirá en dos fases, sumando R$ 1.000 millones en inversiones. Finalizadas las obras, la terminal tendrá capacidad para mover dos millones de teu. El muelles actual, de 630 metros de largo, pasará a tener 1.200 metros; y la playa de contenedores, de 156 mil metros cuadrados, será agrandada a 450 mil metros cuadrados.

"Esperamos iniciar nuestra expansión y la compra de nuevos equipamientos en el primer trimestre de 2015", dice Guiot.

En opinión del consultor de Porto Assessoria, Nelson Carlini, quien es también presidente del Consejo de Administración de Logz (formada por fondos de inversión administrados por BRZ), las terminales de contenedores mejoraron bastante en los últimos años, invirtiéndose en máquinas nuevas y en entrenamiento. "El problema es la baja profundidad del canal de acceso marítimo." Manteli agrega: "Las terminales cumplen un movimiento rápido, pero los barcos demoran en ingresar y salir por causas de las limitaciones en el acceso. El gobierno debe hacer su parte".


Jornal do Commercio. Adaptado al español por NUESTROMAR 07/11/14