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Artículos de interés

Un paso complicado

(La Embarrancada de "El Paso Paul Kayser" en Algeciras)


Publicado en la Revista General de Marina de Enero-Febrero de 2018
CF (RNA) Luis Jar Torre

Cuando un remolcador está trabajando acoderado a un buque con una línea de proa pasada

"El Paso Paul Kayser", el metanero cuya embarrancada en 1979 en aguas de Algeciras
puso en un brete la industria del gas natural licuado. En esta foto se le ve navegando en
lastre y, con toda probabilidad, entrando en Dunkerque para efectuar reparaciones.
(Foto de autor desconocido procedente de www.shipsnostalgia.com)

"…the sea is no respecter of reputations. She merely waits
for the unwary, and then claims her victim with impartiality"


(Capitán Richard A. Cahill)

Para la prensa española la primera semana de julio de 1979 fue muy intensa, con varios atentados terroristas, un desastre natural y la inminente caída del "Skylab" sobre el cogote de la ciudadanía. También fue intensa para la industria del seguro, que se jugaba indemnizaciones millonarias si un gasero embarrancado volaba llevándose por delante los cristales de varias ciudades. Para no ser menos, la industria del gas natural licuado también sufrió una semana de infarto, porque arriesgaba su viabilidad en el desenlace de un accidente cuya solución exigía procedimientos sin experimentar. Como el gasero y buena parte de la industria amenazada eran propiedad norteamericana el Departamento de Estado tomó cartas en el asunto, y su embajador en el país afectado se involucró hasta que el problema quedó resuelto gracias a un espectacular despliegue de "know-how", sentido común y medios materiales. Visto en retrospectiva el accidente se convirtió en un referente, pero más de un lector se sorprenderá si digo que ocurrió en aguas españolas, y más concretamente en Algeciras.
Indiscutiblemente un gasero "acongoja" bastante más que un petrolero, y considerando el ruido mediático que produjo el "Urquiola" (1976) y el que había de producir el "Prestige" (2002), sorprende la discreción con la que este suceso pasó por las redacciones españolas hace cuatro décadas. Sin duda ayudó la ausencia de vertidos y 2 que la Administración no fuera causa del accidente ni lo agravara sobreactuando, pero el hecho de que hoy resulte complicado investigar con detalle sus causas sugiere cierta (comprensible) falta de entusiasmo de la industria del gas por airear sus cuitas. Por eso, y porque en 1979 la Autoridad Marítima periférica era la misma "Empresa" que edita esta Revista, para confeccionar este artículo he utilizado exclusivamente fuentes abiertas. La primera debería haber sido el informe oficial del país de bandera (Liberia), pero es tan "cauto" que apenas se deja ver por Internet; por suerte conseguí varias transcripciones y suficiente información complementaria para intentar reconstruir la historia desde casi todos los puntos de vista, incluyendo el de los "dueños del negocio".


GAS NATURAL

Hasta hace medio siglo el gas natural asociado al petróleo era un subproducto que solía quemarse en el mismo pozo de extracción; la industria petrolera siempre supo que estaba quemando millones de dólares, pero transportarlo al Primer Mundo en estado gaseoso no era rentable, y la tecnología disponible no permitía hacerlo de otra forma. Para captar el problema sería ilustrativo echar un vistazo a la clásica bombona de butano, que contiene una mezcla de gases licuados cuyo punto de ebullición a la presión atmosférica es (digamos) -5º C: si la bombona está en una terraza a esa temperatura el butano permanecerá líquido, apenas habrá presión y se oirán imprecaciones procedentes de la ducha, pero si la pasamos a la cocina la temperatura del líquido subirá por encima del punto de ebullición y el gas se evaporará, acumulando presión hasta que su nuevo punto de ebullición alcance la temperatura de la estancia. Cualquier consumo posterior hará bajar la presión y el punto de ebullición, aumentando la evaporación hasta restablecer el equilibrio, y si la bombona no es capaz de "robar" suficiente calor a su entorno, esta evaporación bajará la temperatura del líquido hasta detener el proceso. El butano y el propano son gases licuados del petróleo (LPG) que a temperatura ambiente alcanzan este equilibrio a unos pocos bares de presión, permitiendo almacenarlos en recipientes de un peso razonable; así, los buques gaseros LPG son poco más que gigantescas bombonas de butano, con los tanques de carga a temperatura ambiente o refrigerados para disminuir la presión y aligerar el casco. En cambio el gas natural es esencialmente metano, y en estado líquido y a presión atmosférica tiene un punto de ebullición de -162ºC: por eso, aunque la Física le permitiera seguir en estado líquido en un tanque cerrado a temperatura ambiente, la presión generada obligaría a transportarlo en algo parecido a cámaras acorazadas.[...]



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