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Artículos técnicos

Peligros en el remolque

Se señalarán aquí brevemente algunos peligros que pueden presentarse en la ejecución de un remolque después de haber reseñado también de forma resumida las propulsiones más corrientes de los remolcadores.

Tumbada o guirding:

Este último es un término británico. Se dice que un remolcador puede tumbar o to guird cuando está remolcando de costado, o cuando hablamos del peligro que podrá producir al remolcador o remolcado un muy fuerte viento atravesado sobre una gran arboladura, haciéndola abatir de forma exagerada. Esto motiva una fuerza atravesada a la acción de su línea de remolque.
Cuando la situación de tumbado es inminente, el capitán del remolcador debe zafar el cabo de remolque del gancho o bien largar éste del chigre de remolque, mediante el cabo para disparo automático en el primero y largando el cabo por chicote en el segundo, solucionando de esta forma el peligro de zozobrar.
También en todos los remolcadores debe haber un hacha montada en el mamparo, o un soplete oxiacetilénico, cerca del gancho o guinche de remolque para ser utilizada en los momentos de emergencia y para cortar la estacha o cable, en el caso de que el gancho de remolque pudiese fallar el remolque estuviese pasado a bitas.
Un remolcador llegará más fácilmente al tumbado o guirding, cuanto más corto sea el remolque. También la altura desde donde este esté tomado es un factor importante para la magnitud de la fuerza producida en los momentos previos a la tumbada.


Cuando un remolcador está trabajando acoderado a un buque con una línea de proa pasada

Ha mayor altura sobre el centro de flotación del gancho, provocará con más facilidad este peligro. Podemos calcular las fuerzas que pueden producir esta situación y calcular, aunque fuese de manera aproximada, cuando nos vamos acercando al momento de peligro, pero el marino, rara vez (por no decir nunca), en situaciones como esta tendrá tiempo de hacer cálculos de ninguna clase y lo mas que necesitaría, seria una pluma o bolígrafo para terminar bajo el agua los cálculos que hubiese comenzado.

Basta entonces con saber que un remolcador puede tumbarse y zozobrar durante un remolque de altura, cabotaje o puerto, cuando el cable de remolque se encuentre llamando por el través
Para prevenir o aminorar este momento de peligro, debe el remolcador por todos los medios intentar poner la popa debajo de la línea del remolque y por ello debe procurarse, en cuanto sea posible, evitar las guiñadas de los remolcados.

Buque remolcado dominando al remolcador.

Una de las más peligrosas ocasiones en que puede encontrarse un remolque de mar, es cuando el remolcado soporta y supera al remolcador. Esta condición suele producirse más fácilmente con remolques cortos, cuando se va a entrar en un puerto o pasar la barra del mismo, y navegando por canales o ríos con mareas o corrientes.
Es una condición peligrosa, porque el remolcado puede abordar o chocar con la popa del remolcador, provocándole daños tales que puedan interesar el casco, dando como resultado el hundimiento.  Las barcazas o gabarras que tienen inclinadas las proas, pueden pasar por encima del remolcador, provocando el siniestro.
El perjuicio serio que puede causar la obra muerta del remolcado en el casco de un remolcador, puede dar como resultado una vía de agua (o varias) incontroladas y el hundimiento rápido del remolcador.
Es absolutamente necesario para la seguridad de este y para su tripulación, que la cubierta principal, así como las aberturas y puertas sean completamente estancas y se encuentren cerradas cuando se está realizando el remolque con estachas cortas, con objeto de que en una situación como la que hemos descrito, el remolcador tenga la oportunidad de permanecer a flote; si las puertas y portillos están abiertos, el flujo progresivo del agua, causara como fiemos dicho, la pérdida de flotabilidad y el hundimiento.  Estas situaciones pueden surgir por varias causas:

Corriente:

Las corriente adversas pueden producir la causa para que el remolcador marche lentamente y el buque remolcado continua con su primitiva marcha.
Al menos que alguna acción correcta sea aplicada, el barco puede pasar por encima y hundir al remolcador.
En estas ocasiones es de la máxima importancia que ambos barcos no vayan unidos por estachas muy cortas, sobre todo si se esperan estos cambios de corrientes o mareas.

Reducción de velocidad:

Una repentina reducción de velocidad en las máquinas de un remolcador, pueden dar como resultado este tipo de colisión, es por ello que los jefes de máquinas o maquinistas, que a la menor alarma de avería y sin contar con la autorización de puente, paran la máquina por su cuenta y riesgo o aminoran su marcha, deben reflexionar sobre esta cuestión, que como vemos puede traer muy graves consecuencias.
El abordaje se produce debido a la mayor velocidad conservada en el buque remolcado.
En otras palabras, el buque remolcado no puede disminuir su velocidad tan rápidamente como el remolcador y el resultado puede producir la colisión.
La reducción de velocidad en el remolcador, debe ser hecha por pequeños tiempos y realizada con toda clase de precauciones, sobre todo cuando ambos barcos van unidos por un cable corto. Debemos también observar cuidadosamente el viento durante la reducción de marcha o velocidad.
Las zonas de arboladura del remolcador y remolcado reaccionaran a la fuerza de éste, en mayor o menor grado, dependiendo de su marcha y superficie expuesta a este y, por tanto, influirá en el rumbo de ambos.

Avería de la máquina

Se debe establecer alguna norma de emergencia en el remolcador para averías de la máquina ya que puede representar un serio problema -, debe taller una alarma que suene para que puedan tomarse las medidas oportunas y se pueda contrarrestar el peligro.
Con una estacha muy corta es mejor encomendarse a Santa Rita, abogada de imposibles.
Con cabos de 80 a 100 m. debemos meter todo el gobierno a una banda y prepararnos para largar el remolque, antes de que el peligro sea inminente. También debemos recordar que el incremento de catenaria de una estacha que no flote, tenderá a tirar del remolcador y remolcado, acercándolos.  Con una estacha o cabo de 180 o más m., también debemos, por precaución, meter a una banda y preparar la separación de la estacha o cabo de remolque, pero antes también de que el peligro sea inevitable, en todo caso el capitán obrará según su recto juicio,
No debemos olvidar si navegamos en aguas poco profundas, que el remolque largo puede llegar a anclarnos en el fondo, cuando se incrementa la catenaria por la avería de la máquina.
El incremento de la catenaria, hará primero que se vaya al fondo y luego se mantiene cuando se le da más longitud en contacto con el fondo. como resultado, remolcador y remolcado deben detenerse a una considerable distancia el uno del otro.

Guiñada

Un barco remolcado que marcha de lado con respecto al cable, se dice que va con guiñada.  La guiñada puede adquirir diversas formas:

  1. El buque remolcado puede gobernar a un lado del remolcador y mantenerse así en una línea diagonal con una marcha avante.
  2. El remolcado puede arrastrar una marcha pesada, describiendo una estela sinuosidad, a una velocidad constante.
  3. Un remolcado puede oscilar suave o violentamente alrededor de su centro de gravedad.
  4. El buque remolcado puede gobernar rápidamente con un movimiento lateral, alcanzando el limite de marcha cuando está de través, lo que le hará girar, pivotando sobre su proa.  Esta vuelta puede dar como resultado el que el remolcado llegue a zozobrar.
    Un barco con el timón averiado y descentrado, guiñará siguiendo un rumbo paralelo al del remolcador.
    A veces durante el mal tiempo se da mucho la guiñada particularmente en buques remolcados que no pueden mantener el rumbo detrás del remolcador.  Incluso cuando el remolcado es sometido a gobierno existe la guiñada.

Un buque remolcado (con exclusión de las barcazas de forma rectangular), guiñará generalmente de forma incontrolada, con un cable de remolque corto.

La guiñada es peligrosa por las siguientes razones:

  1. Una embarcación con guiñada exagerada durante el remolque, puede presentar su cubierta o trancanil al mar, y en situación de avería aumenta la posibilidad de zozobrar.
  2. El peso del cable de remolque y el impulso direccional conducen al remolcador por medio de un timón exagerado le condenan a seguir su rumbo.  El esfuerzo combinado de la escora y el debido al peso y tracción del cable de remolque, pueden llevar a zozobrar al remolcador o al remolcado.

Cuando la guiñada se produce con movimiento de péndulo y este llega a ser excesivo, puede tumbar al remolcador o hundir al buque remolcado.
Se han ideado muchos métodos para prevenir o reducir la guiñada y cada uno de ellos ha sido utilizado con diferentes grados en cuanto a su éxito.  Alguno de estos métodos prácticos son los siguientes:

Timones:

Se colocan en los barcos remolcados que tienen tendencia a caer a una banda girados de 15 a 20' en sentido contrario a la caída. El buque remolcado puede guiñar en ocasiones pero provisionalmente, seguirá una línea derecha  aunque no siempre directamente detrás del remolcador.

Pie de gallo:

Aparte de la sujeción y conexión del remolcado y remolcador, sirven para evitar las guiñadas a pesar de lo cual el remolcado puede tener tendencia a caer a una banda; esta guiñada puede corregirse acortando uno de los ramales del pié de gallo, dando vueltas en las bitas de amarre en los cables y cortando uno o dos eslabones en la cadena.

Cuando un remolcador está trabajando acoderado a un buque con una línea de proa pasada

Anclas flotantes:

Se colocan a veces pesados elementos flotantes remolcados en la popa, generalmente con mal tiempo y cuando se cuenta con una tripulación experta. Ello incrementa el arrastre y reduce la guiñada
En barcos de cierta magnitud, se pueden utilizar trozos de cadena, sujetos a una y otra banda, por la popa. 
Aunque constituya un método eficaz, su utilización debe estar limitada a situaciones de emergencia (mal tiempo, mar gruesa, etc.), ya que la resistencia del buque remolcado puede verse incrementada desde un 25 % a un 300% decreciendo así la efectividad del remolque e incrementándose los costos del combustible.

Línea de remolque

El alargamiento o acortamiento del cable de remolque afectará a la guiñada.  Existe un punto crítico en la longitud del remolque en la que la guiñada es mínima.

Carga

Las cargas en cubierta que son colocadas demasiado lejos de popa, incrementan las guiñadas. Corremos el centro vélico hacia proa y / o aproamos el remolcado (estabilidad direccional inestable)
Cuando sea posible, debemos meter el cargamento en la sección de popa del barco o utilizar  lastre para darle un asiento positivo normal.
En los remolques interiores de ríos o canales, se usan también otros procedimientos que no interesan a nuestro trabajo.

Hundimiento del buque remolcado

Es una situación peligrosa que puede producirse durante un remolque y que puede provocar el hundimiento del remolcador.
El problema de un remolcado hundido gira, generalmente, sobre cual de los elementos de conexión entre remolcador y remolcado fallará primero: pié de gallo, cable de remolque, conexiones tales como grilletes, etc.
Se debe esperar que falle el elemento más débil, sin embargo este puede tener una fuerza insospechada y aguantar muchas toneladas de tiro.  Generalmente, este elemento debería ser el cable o cabo de remolque pero, supuesto que  aguantase las toneladas de peso del remolcado y el tirón en la popa del remolcador, que en caso de no partir la línea pueda hundir al remolcador.
Por otra parte, el esfuerzo en la bovedilla de popa, puede producir averías en el casco del remolcador, con la consiguiente entrada de agua y dando como resultado la pérdida del remolcador.
Y, de cualquier forma, el capitán del remolcador debe intentar antes de desconectar el remolque, asegurarse de que no tiene otra solución, ya que no se debe abandonar un buque a la deriva por las siguientes razones:

  1. Es peligroso para la navegación.
  2. Generalmente representa la pérdida de mucho dinero.
  3. Puede llegar a perderse y necesitar una búsqueda muy costosa.
  4. Las operaciones de salvamento son caras, tanto para un buque encallado como para uno perdido  lejos de tierra.

Por tanto el buque remolcado no debe abandonarse nunca hasta que se halla sumergido.
Por lo expuesto anterior ente, esta situación necesita de la serenidad y práctica del capitán y tripulación del remolcador. Por ello, la decisión de largar los restos del buque hundido, corresponde solamente al capitán del remolcador, el cual debe incluir en las órdenes que deje a bordo durante el descanso, el procedimiento a seguir en caso de una repentina situación de hundimiento del remolcado, durante, su ausencia del puente y cuando la situación sea tal que no de tiempo de ser avisado.
Por otra parte, existe la posibilidad que el siniestro se produzca en aguas poco profundas, y en esta situación debe dejarse balizado el buque siniestrado, tanto para su posible recuperación, como para señalizar un posible peligro para la navegación.
Ante esta situación debe largarse el cabo de remolque necesario hasta que el buque hundido toque fondo, preparando una boya o boyarín con el chicote de remolque, que luego se largará por la popa.

En los casos limites, el capitán ordenará largar el remolque:

  1. Desconectando éste del gancho automático.
  2. Largando por chicote del tambor del guinche de remolque.
  3. Cortando con un hacha el cabo de remolque, ayudándose incluso con una carga explosiva.

Cualquier incidente puede ser causa de que un remolcado se hunda; por ejemplo, avería en el casco durante mal tiempo, fallos o hendiduras en planchas deterioradas del mismo, golpes con objetos sumergidos, colisiones con otras embarcaciones, lluvias torrenciales o golpes de mar que proporcionan agua en cantidad para que se introduzca a través de las aberturas de cubierta, la excesiva velocidad del remolque que impulsa al remolcado hacia abajo, o las averías en el extremo de la roda,
Generalmente, una tripulación profesional es provista con bombas portátiles y materiales de reparación para poder superar en muchos casos los problemas de una situación de hundimiento del remolcado.
Cuando no se lleva una tripulación debidamente equipada o experta, por cualquier razón, el remolcador debe enviar, cuando el tiempo lo permita, inspecciones periódicas al buque remolcado para indagar las condiciones en que estese encuentra.
Debe mantenerse además una observación continua en la popa del remolcador, atento a los cambios de calados del buque siniestrado, cambio en el equilibrio o incremento de la escora. Cuando cualquiera de estas condiciones se observe que experimentan cambios, deben ser tenidos en cuenta y objeto de investigación.
Incendio a bordo del remolcado o remolcador.- El fuego, cuando ocurre a bordo de un buque remolcado, puede ser causa de una combustión espontánea, o bien por negligencias o fallo de la propia tripulación(si la lleva). 
Deben de llevarse extintores de mano, situados en los lugares estratégicos y contar a bordo con mangueras contra incendios, con guarniciones que deben conectarse a la bomba, pero si todo lo demás falla, la manguera de succión de la bomba puede ser bajada al mar y aprovechar este agua a través de la bomba.
Por otra parte, el remolcador debe ir equipado con un buen equipo contra incendios.
El fuego a bordo de un remolcador o remolcado, puede ser el resultado de numerosas causas:

  1. Cabos o estachas expuestos a chispas o llamas.
  2. Combustión o sopletes en los mamparos adyacentes a los tanques que contienen materiales combustibles.
  3. Ventilación inadecuada en los espacios de la estiba.
  4. Pinturas y diluyentes que forman una atmósfera combustible.
  5. Cortacircuitos y otros fallos eléctricos.
  6. Sentinas y pantoques gaseosos sucios.
  7. Fuego en, la cocina o amontonamientos de grasas.

Cables o líneas rotas:

  1. Remolque sencillo con buen tiempo: Es el caso más fácil pues todas las líneas rotas, en caso de malos tiempos, pueden por lo menos, ser faenas pesadas para su recuperación.  En este primer caso, el remolcador deberá recuperar a bordo la parte de línea partida, así como la del remolcado, si fuese posible, con buen tiempo, arreglándolas o empalmándolas con seguridad, continuando después el remolque.  En caso de malos tiempos y remolcados sin tripulación a bordo, este debe llevar, a no ser que el remolcador lleve dos tambores de remolque y dos líneas (en cuyo caso siempre quedará sujeto por una de ellas al buque remolcado), un segundo cable de remolque adujados en cubierta, uno de cuyos chicotes irá conectado a los pies de gallo y en el extremo opuesto una boya o boyarín que se larga por la popa del remolcado y el cual puede ser traído fácilmente a bordo con un bichero desde el remolcador y vuelto a conectar al gancho o guinche de remolque.
Cuando un remolcador está trabajando acoderado a un buque con una línea de proa pasada

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