. .

Revista Naval, Agosto 2011

Leer artículo completo

maniobra de buquesAbstract

El lecho del Río de la Plata

Cuando se dice que en algunos sitios del Río de la Plata los buques se hunden dos veces no se está mintiendo, ya que la primera lo hacen en la superficie del agua y la segunda en una capa de lim floculado.

Este "segundo hundimiento" implica una serie de reflexiones que se analizan a continuación:

Una gran extensión del fondo del río está formada por limo blando.

Esto hace que cualquier objeto, como una plataforma para medición de mareas, corrientes, radiación solar, etc. que sólo esté apoyada superficialmente, presentará un equilibrio inestable.

El inconveniente reside en que las arcillas que forman el lecho, al sentir la presión de la misma, van desalojando el agua que hay en los espacios intermoleculares entre ellas llegando a apoyars unas contra otras.

Esto provoca un equilibrio físico meta estable que se manifiesta en una licuefacción súbita de los sólidos al estímulo de una perturbación importante como un temporal, terremoto, el toque de un buque al atracarse a su costado, producirá el hundimiento instantáneo al transformarse el fondo en una materia inestable.

Para lograr una fijación estable deberá ser piloteado profundamente.

Esto provoca que el garreo de los buques no se siente sobre la cadena como cuando se garrea en arena, canto rodado, conchilla, etc., ya que el ancla se va arrastrando suavemente en el fondo sin clavarse y desclavarse como lo hace con las otras calidades de fondo.

Este fenómeno no es nuevo ni se registra únicamente en el Río de la Plata. Recibe el nombre en castellano de limo floculado (fluido no newtoniano), en inglés de "quick clay" (arcillas escurridizas).

El SHN de la Argentina ha tenido lamentables experiencias hace ya muchos años, con la instalación de dos torres mareo gráficas en el banco Ortiz, las que se hundieron luego de sendos temporales.

Otro aspecto interesante del fondo del río, y que hace al interés especial del navegante, son las profundidades que se anotan en la cartografía y por ende también en los canales de acceso.

Cuando, hace ya muchos años, se comenzó a sondar el Río de la Plata con sondas ecoicas se observó una diferencia entre profundidad obtenida con la misma y la que habían sido medidas con escandallo. Estas últimas mostraban profundidades mayores entre 0,30 y 0,90 m.

Esta desigualdad entre ambos sistemas ocasionaba un grave problema, teniendo en cuenta la escasa profundidad del río.

Leer artículo completo