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Nuevas tecnologías

Futuros GPS

Las agencias noticiosas y el propio pentágono anunciaron que en la refriega en el Golfo Pérsico, denominada en clave Zorro del Desierto, las fuerzas norteamericanas lanzaron más de 800 misiles Tomahawk con éxito (claro, desde su punto de vista, no el de los árabes). Las mismas fuentes informaron que en la anterior guerra, hace 8 años, Tormenta del Desierto, se dispararon 288 Tomahawaks. Es de preguntarse qué tiene que ver esta noticia de connotaciones bélico - políticas con la náutica.

Respuesta

Mucho. . . Hay que poner en claro, en principio, que los misiles de hoy no son los que supieron ser. El Tomahawk transporta una tonelada de explosivos de alto poder desde una distancia operativa de unos 1600 kilómetros; se trata de una especie de avioncito, con alas y cola incluso, propulsado por una turbina jet, aunque cuando es lanzado desde bases terrestres o navales utiliza un booster o cohete adicional para despegar, el que inmediatamente descarta. Disparado desde aviones (un B-52 puede lanzar como 16), no necesita ningún incentivo.

Los Tomahawaks de primera generación se utilizaron en la Tormenta y llegaban a sus objetivos guiados por un radar incorporado a su nariz, que rastreaba la topografía del terreno por delante mientras un programa de computadora controlaba los parámetros obtenidos.

De esa manera, serpenteando a alturas de entre 15 y 50 metros desde la superficie y a velocidad subsónica (900 km./h), este misil de crucero eludía bastante bien los radares enemigos y se internaba impunemente en territorio hostil.

Antes fallaban Lo que se calló entonces, y en cambio vio la luz ahora, es que en el desierto de Irak los dispositivos descriptos fallaron con demasiada frecuencia debido a lo extenso de la llanura y la falta de ondulaciones importantes.

Zorro del Desierto sirvió como banco de pruebas a la segunda generación de Tomahawaks y ahora, se asegura, su actuación ha sido letal. Los mismísimos satélites del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) que tan bueno y pacifico servicio brindan a cientos de miles de navegantes, pescadores, trekkistas, taxistas, geólogos, exploradores y quién sabe cuántos más usuarios son el alma, perversa si se quiere, de los nuevos misiles de crucero.

Operando en la frecuencia emisora de alta precisión (la que no es accesible a los mortales comunes como nosotros) de los satélites, y captando cuatro de ellos seleccionados por su cerebro electrónico, cada Tomahawk ahora se dirige hacia su blanco zigzagueando, con derrotas quebradas y hasta con recorridos con retorno, como para enloquecer a los radares enemigos, cayendo luego sobre el blanco asignado individualmente con error de apenas centímetros. Ya lo vislumbramos: la nueva generación de pilotos automáticos para barcos va a convertir en obsoletos a los actuales, tan pronto (semanas, meses ?) como las fabricas deriven este exitoso sistema de navegación hacia la corriente comercial.

Y de paso, cañazo. Zorro del Desierto acaba de demostrar, una vez más, que las escaramuzas y hasta las pequeñas guerras no afectan en absoluto las prestaciones civiles del sistema GPS, que parece mantenerse, al menos en esa etapa, un paso al costado de los avatares belicosos de las potencies mundiales.